Pequeñas empresas que no paran de crecer

Si nos detenemos a pensar por un momento cuáles herramientas tecnológicas usamos a diario para facilitar nuestras tareas, seguramente muchos de nosotros logramos traer a la mente casi de inmediato un celular o computador, dos dispositivos tan comunes como fundamentales que hacen parte de nuestra cotidianidad.

En el contexto actual, es muy difícil creer que alguien no haga uso de Internet para comunicarse, y más difícil pensar que las empresas no establecen sus relaciones comerciales valiéndose de las tecnologías. Las TICS (tecnologías de la información y la comunicación) ayudan a los negocios tradicionales y a los sectores emergentes, (pequeñas empresas de distintas índoles) que se han valido de sus habilidades y conocimientos para posicionarse globalmente.

Casi al tiempo en el que nuevos términos aparecen, y se establecen profesiones que tal vez no existían, surgen en la red personas con deseos de emprender, con ambiciones de visibilizarse y destacar entre miles su experiencia. Las pequeñas empresas, e incluso personas que ofrecen sus servicios se han visto beneficiadas y es que la gran cantidad así como la accesibilidad a la información disponible en línea significa que prácticamente cualquier persona puede crear e iniciar una pequeña empresa con sólo un ordenador y una buena conexión a Internet. “Las nuevas tecnologías han revolucionado el mercado laboral, nuevas profesiones y oportunidades de negocio surgen en sectores de los que hace pocos años nadie había oído hablar y que ahora forman parte de nuestra realidad”.

No es un secreto que el desarrollo de las plataformas digitales, la aparición de las redes sociales, el uso de correos electrónicos, y la llegada de los sitios web y aplicaciones, nos abre caminos, acortan barreras, y nos brindan posibilidades a nuevos mercados. El crecimiento de las tecnologías es imparable y la oportunidad de incursionar en él conlleva una amplia renovación en los sistemas y modelos tradicionales de trabajo (estructura, productos, promoción, canales de distribución y ventas). Si las empresas logran entender la necesidad de incursionar en el cambio y adaptarse a él, entendiendo que los procesos y los nuevos usuarios son cada vez más digitales tendrán múltiples oportunidades de éxito al asegurarse en un mercado que siempre está en constante evolución.

No cabe duda, la tecnología nos rodea, hace parte de nuestra vida y nos acompaña casi en cualquier actividad que realicemos; los grandes, pequeños y medianos negocios han hecho que sus marcas puedan vender y presentar sus productos a través de tiendas online, hacer difusión, crear comunidad, optimizar procesos, gestionar tiempo y obtener clientes gracias a ella.

Es normal que emprendedores, empresarios y comerciantes teman realizar cambios, o sientan miedo de implementar estrategias y modificar procesos, pero entraríamos en un error al omitir, e incluso postergar la entrada de la tecnología en las compañías. “Emprender es una actitud y las nuevas tecnologías son la condición necesaria para que una buena idea de negocio prospere”.

Inteligencia artificial primer round

Seguramente todos alguna vez hemos tenido la oportunidad de ver en algún momento una película o seriado en la que los robots o una especie de tecnología muy desarrollada se convierten en los protagonistas de nuestra vida diaria, inteligencias tan capaces de desempeñar cualquiera de nuestras actividades habituales, como realizar las compras, o llevarnos al trabajo. Es muy posible detectar en el desarrollo de esa historia, como estos personajes van cobrando una fuerza e independencia inimaginables hasta llevarnos al momento justo de dejarnos en shock preguntándonos a nosotros mismos si ¿Alguna vez seremos dominados?, y rápidamente como a manera de confirmación voltearnos a mirar alrededor cualquier indicio que nos rectifique que no es una realidad.

Sin duda el universo cinematográfico es casi una ventana al futuro, pero ¿Qué tan cierta es la posibilidad de que algo parecido ocurra?, será verdad que ¿En un futuro próximo estaremos conviviendo en el mercado global con robots o inteligencias superiores a nosotros?, ¿Debemos tener miedo de lo que pueda suceder?, o simplemente confiar ¿Que se tratan de historias ficticias de la industria del cine que tienen como fin nuestro entretenimiento?.

Es evidente que nos encontramos inmersos ante una revolución tecnológica, los pasos agigantados de los nuevos avances y descubrimientos nos facilitan tener otra visión del mundo, una nueva manera de hacer y entender las cosas. La tecnología es ahora parte fundamental del desarrollo diario de nuestras actividades, necesaria para satisfacer nuestro estilo de vida, siendo parte activa en cada una de nuestras labores y estando presente para solucionar casi cualquier actividad en cualquier momento.

Una muestra clara y específica de esta revolución – y tal vez la más determinante- es la Inteligencia Artificial, una combinación de algoritmos planteados con el propósito de crear máquinas que tengan capacidades similares a las de los seres humanos y puedan dar solución a problemas tal y como nosotros lo haríamos. Según las ciencias de la computación, la IA se define como la “facultad de razonamiento” que tiene un agente no vivo, como un robot, por ejemplo.

Si bien el tema ha sido trabajado desde 1950 cuando el científico Alan Turing –al que se considera el padre de la IA- se preguntaba si las máquinas eran capaces de pensar, y se preocupaba por establecer los límites entre inteligencia natural e inteligencia artificial; fue en 1956 cuando John McCarthy acuñó el término por primera vez, definiéndose como “La ciencia y el ingenio de hacer máquinas inteligentes”

Los avances en Inteligencia Artificial ya están impulsando el uso del big data debido a su habilidad para procesar enormes cantidades de datos y proporcionar ventajas comunicacionales, comerciales y empresariales que la han llevado a posicionarse como la tecnología esencial de las próximas décadas. Transporte, educación, agricultura, salud, deporte, cultura, y cualquier sector que se venga a nuestra mente estará conectado por estas tecnologías.

Debido a tantos avances y descubrimientos acerca del tema, es casi imposible no cuestionarse acerca del futuro, y de las múltiples posibilidades que se avecinan frente a las estructuras sociales, las ofertas de empleo y la importancia de las máquinas inteligentes en nuestro mundo. Hay quienes en su postura prevén un complicado panorama y creen que en unas pocas décadas los niveles de desempleo serán bastante altos en la sociedad. Tal y como nos lo informa la Universidad de Oxford en su publicación del 2003, “El futuro del empleo”, en donde se concluye que en unos 20 años aproximadamente, el 47% de los trabajos en Estados Unidos quedarán obsoletos por la implementación de sistemas automatizados.

Sin embargo, hay aquellos que consideran que se avecinan grandes oportunidades en los diversos sectores, a partir del desarrollo de estas inteligencias, y que técnicamente, las habilidades más demandadas serán aquellas relacionadas con datos y analítica. Posibilidades gigantes se visualizan en estos nuevos retos y es por eso que debemos estar preparados, no sólo en formación de aspectos informáticos o técnicos, sino en aspectos comunicativos y de adaptabilidad.

Pero, antes de llegarnos a preocupar un poco detengámonos un momento para entender que esta gran ciencia ha sido creada y desarrollada por y para nosotros, y a pesar de todos sus avances, capacidades y herramientas, no poseen algo invaluable y presente en los seres humanos: La Inteligencia Emocional. Nicholas Davis -actual director de Sociedad e Innovación del Foro Económico Mundial- se refiere al tema diciendo: “No me preocupa la total destrucción de los trabajos, sino el reentrenamiento de los empleados. No puedo imaginarme ni una sola profesión del futuro sin que requiera habilidades de colaboración en equipo, de comunicación y conexión emocional con otras personas”

La IA definitivamente ha llegado para quedarse, para ayudar a mejorar procesos y reducir costos en diversos sectores, pero también, ha creado un gran interrogante frente a las posibilidades laborales del futuro y a las actividades humanas. Sin embargo, no hay que olvidar que el esfuerzo depositado en cerrar la brecha digital está enfocado en empoderar a los ciudadanos con herramientas para su desarrollo y crecimiento y sobretodo, para hacer su vida más fácil.

A ciencia cierta, nadie sabe lo que sucederá en un futuro, muy seguramente la Inteligencia Artificial y las nuevas tecnologías seguirán avanzando rápidamente, y estarán cada vez más presentes en cada uno de los ámbitos de nuestras vidas. En cada uno se encuentra la solución para entender y ver la tecnología y la implementación de la inteligencia artificial como aliados o como los más fervientes adversarios, hasta entonces, es momento de estar preparados, adaptándonos a los cambios y educándonos en pro de fortalecer nuestras capacidades para permanecer y actualizarnos en la vanguardia del mercado.

La tecnología, trascendiendo el tiempo

Empecemos por devolvernos unos pasos en la historia, viajar por el tiempo a una época tan antigua como el hombre mismo. ¿Que cantidad de creaciones e invenciones hemos experimentado desde entonces? tantas formas de relacionarnos, de comunicarnos, de sentir el mundo. Hace algunos siglos atrás, el hombre no imaginaba su capacidad para crear, y adaptarse; el paso del tiempo ha develado un inmenso cambio, otorgando nuevas formas y facilidades, permeando en los diversos campos e impactando la vida del hombre de una manera sorprendente, que actualmente se refleja en todo lo que vemos.

El progresivo avance de la tecnología ha irrumpido velozmente y su uso, es casi una necesidad inherente en el ser humano, su influencia diaria le hacen posicionarse en el mercado actual, y ser parte activa de las decisiones de los seres humanos. En este punto donde la globalización y la redes se han tomado el mundo, es muy difícil imaginarnos vivir sin alguna herramienta tecnológica que nos facilite el cumplimiento de nuestras actividades diarias.

Recuerdo hace un tiempo cuando hablaba con mi abuelo mientras jugábamos a las cartas, sus historias me parecían sorprendentes y cargadas de imaginación; hablábamos del primer televisor, el telégrafo, el cine y la radio, que en ese entonces era el medio de comunicación por excelencia. Yo no conocía el mundo sin internet y escuchar con atención los detalles de la historia me llevaba a conocer aspectos y a entender que así como las personas crecían, el mundo a mi alrededor se expandía para romper esas brechas que antes no permitían vislumbrar el exterior tan abiertamente como ahora.

Es interesante vivir ese proceso de cambio y estar inmerso en la evolución, notar cómo las cosas que conocíamos se transforman y adquieren una inteligencia diferente, una forma diferente, y funciones mucho más complejas, hace veinte años atrás apenas aparecían en nuestra vida las redes sociales, y vaya que en ese momento significaron un gran cambio; el inicio de la nueva era digital después del internet. Hablar de su acogida y funcionalidad nos llevan a visualizar el mundo actual, y es que es difícil concebirlo sin redes, sin interacciones, reacciones o comentarios.

Mirar al pasado, comprender el presente e imaginar el futuro, es un ejercicio que resulta interesante, muchas preguntas surgen durante el proceso y sin lugar a dudas todas tienen que ver con la tecnología sus cambios y nuestra capacidad de adaptación para asumirlos.