Inteligencia artificial primer round

Inteligencia artificial primer round

Seguramente todos alguna vez hemos tenido la oportunidad de ver en algún momento una película o seriado en la que los robots o una especie de tecnología muy desarrollada se convierten en los protagonistas de nuestra vida diaria, inteligencias tan capaces de desempeñar cualquiera de nuestras actividades habituales, como realizar las compras, o llevarnos al trabajo. Es muy posible detectar en el desarrollo de esa historia, como estos personajes van cobrando una fuerza e independencia inimaginables hasta llevarnos al momento justo de dejarnos en shock preguntándonos a nosotros mismos si ¿Alguna vez seremos dominados?, y rápidamente como a manera de confirmación voltearnos a mirar alrededor cualquier indicio que nos rectifique que no es una realidad.

Sin duda el universo cinematográfico es casi una ventana al futuro, pero ¿Qué tan cierta es la posibilidad de que algo parecido ocurra?, será verdad que ¿En un futuro próximo estaremos conviviendo en el mercado global con robots o inteligencias superiores a nosotros?, ¿Debemos tener miedo de lo que pueda suceder?, o simplemente confiar ¿Que se tratan de historias ficticias de la industria del cine que tienen como fin nuestro entretenimiento?.

Es evidente que nos encontramos inmersos ante una revolución tecnológica, los pasos agigantados de los nuevos avances y descubrimientos nos facilitan tener otra visión del mundo, una nueva manera de hacer y entender las cosas. La tecnología es ahora parte fundamental del desarrollo diario de nuestras actividades, necesaria para satisfacer nuestro estilo de vida, siendo parte activa en cada una de nuestras labores y estando presente para solucionar casi cualquier actividad en cualquier momento.

Una muestra clara y específica de esta revolución – y tal vez la más determinante- es la Inteligencia Artificial, una combinación de algoritmos planteados con el propósito de crear máquinas que tengan capacidades similares a las de los seres humanos y puedan dar solución a problemas tal y como nosotros lo haríamos. Según las ciencias de la computación, la IA se define como la “facultad de razonamiento” que tiene un agente no vivo, como un robot, por ejemplo.

Si bien el tema ha sido trabajado desde 1950 cuando el científico Alan Turing –al que se considera el padre de la IA- se preguntaba si las máquinas eran capaces de pensar, y se preocupaba por establecer los límites entre inteligencia natural e inteligencia artificial; fue en 1956 cuando John McCarthy acuñó el término por primera vez, definiéndose como “La ciencia y el ingenio de hacer máquinas inteligentes”

Los avances en Inteligencia Artificial ya están impulsando el uso del big data debido a su habilidad para procesar enormes cantidades de datos y proporcionar ventajas comunicacionales, comerciales y empresariales que la han llevado a posicionarse como la tecnología esencial de las próximas décadas. Transporte, educación, agricultura, salud, deporte, cultura, y cualquier sector que se venga a nuestra mente estará conectado por estas tecnologías.

Debido a tantos avances y descubrimientos acerca del tema, es casi imposible no cuestionarse acerca del futuro, y de las múltiples posibilidades que se avecinan frente a las estructuras sociales, las ofertas de empleo y la importancia de las máquinas inteligentes en nuestro mundo. Hay quienes en su postura prevén un complicado panorama y creen que en unas pocas décadas los niveles de desempleo serán bastante altos en la sociedad. Tal y como nos lo informa la Universidad de Oxford en su publicación del 2003, “El futuro del empleo”, en donde se concluye que en unos 20 años aproximadamente, el 47% de los trabajos en Estados Unidos quedarán obsoletos por la implementación de sistemas automatizados.

Sin embargo, hay aquellos que consideran que se avecinan grandes oportunidades en los diversos sectores, a partir del desarrollo de estas inteligencias, y que técnicamente, las habilidades más demandadas serán aquellas relacionadas con datos y analítica. Posibilidades gigantes se visualizan en estos nuevos retos y es por eso que debemos estar preparados, no sólo en formación de aspectos informáticos o técnicos, sino en aspectos comunicativos y de adaptabilidad.

Pero, antes de llegarnos a preocupar un poco detengámonos un momento para entender que esta gran ciencia ha sido creada y desarrollada por y para nosotros, y a pesar de todos sus avances, capacidades y herramientas, no poseen algo invaluable y presente en los seres humanos: La Inteligencia Emocional. Nicholas Davis -actual director de Sociedad e Innovación del Foro Económico Mundial- se refiere al tema diciendo: “No me preocupa la total destrucción de los trabajos, sino el reentrenamiento de los empleados. No puedo imaginarme ni una sola profesión del futuro sin que requiera habilidades de colaboración en equipo, de comunicación y conexión emocional con otras personas”

La IA definitivamente ha llegado para quedarse, para ayudar a mejorar procesos y reducir costos en diversos sectores, pero también, ha creado un gran interrogante frente a las posibilidades laborales del futuro y a las actividades humanas. Sin embargo, no hay que olvidar que el esfuerzo depositado en cerrar la brecha digital está enfocado en empoderar a los ciudadanos con herramientas para su desarrollo y crecimiento y sobretodo, para hacer su vida más fácil.

A ciencia cierta, nadie sabe lo que sucederá en un futuro, muy seguramente la Inteligencia Artificial y las nuevas tecnologías seguirán avanzando rápidamente, y estarán cada vez más presentes en cada uno de los ámbitos de nuestras vidas. En cada uno se encuentra la solución para entender y ver la tecnología y la implementación de la inteligencia artificial como aliados o como los más fervientes adversarios, hasta entonces, es momento de estar preparados, adaptándonos a los cambios y educándonos en pro de fortalecer nuestras capacidades para permanecer y actualizarnos en la vanguardia del mercado.